
La memoria es el final de la inocencia.
Soplen fuerte para generar un viento
Que no deje que se eclipsen los re.cuer.dos.
Traigo leña para que no muera un fuego
Que no quiere contemplarnos como ciegos.
Porque nun.ca se me va a curar la herida
De haber visto cómo se me iba la vida.
No omitamos que esa noche de Diciembre,
Almas púberes en busca de la gloria,
Se encontraban cara a cara con la muerte
A raíz de una vorágine traidora.

Que me devuelvan las sonrisas espontáneas
Que yo a cambio puedo dar mi escepticismo.
Que es aquel que ha de surgir en la desgracia
De sentirse un ingenuo desprotegido.
& que el futuro sólo sea lo que viene
& no aquel karma que a mi pánico entretiene.
Pues la culpa es inquilina en mis entrañas.
Cuando, en realidad, los dueños de este dolo,
Son políticos de la peor calaña.
Pareciera que no ha servido de nada.
Sólo hay padres que no pierden la esperanza
De acabar la impunidad que es promotora
De una rabia que no da misericordia.
Yo puedo dar un centenar de pesadillas.
Que son aquellas que dan luz a mi desdeño,
& quieren empujar un sol que trastabilla.
& que el futuro sólo sea incertidumbre
& no la lumbre que amplifique así mi miedo.
& no la nube que me impida ver el cielo.

Que nunca, pero nunca, nunca se repita...

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A&D









