14 jul 2010

•DesnudandoAUnAngel•


De insoportable a ameno, de ameno a insuperable se fue haciendo nuestro viaje habitual. Convocaste a mi talento, & de tu rostro desprendían risas que se hicieron mi manjar.
Abrigué cada penuria que me confiabas, & en mis entrañas, te ganaste un buen lugar. Conocí [cada rincón] de aquella alma que se distingue por su eterna inmensidad.